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Museos
1. Casa-Museo Miguel de Unamuno

El escritor y profesor de la Universidad de Salamanca don Miguel de Unamuno fue confinado en la Isla de Fuerteventura debido a sus enfrentamientos con la dictadura de Primo de Rivera por las críticas a la situación política en España. Unamuno vivió durante 4 meses en Fuerteventura y más que una castigo, su estancia en la isla resultó al escritor todo un regalo. Entabló amistad con muchos habitantes, especialmente con el intelectual Ramón Castañeyra con el que disfrutaba de tertulias en casa del escritor.

Dicha casa se encuentra en Puerto del Rosario, frente a la iglesia de la población. El edificio fue en su día un hotel, en él si alojó el profesor Miguel de Unamuno tras la orden de destierro. Esta Casa-Museo tiene el objetivo de difundir la obra que el dramaturgo produjo en Fuerteventura. La vivienda es una construcción que tiene todos los detalles de la arquitectura doméstica canaria de principios del siglo XX. Dispone de zaguán de acceso a la vivienda, habitaciones que dan a un patio central con aljibe que recoge el agua de lluvia.

Durante su estancia, el escritor, ahondó en Fuerteventura en su visión de una España Quijotesca; lo angosto de Malpaís, la fauna y la flora o el mar serán elementos universales integrados en su pensamiento. En muchos de sus escritos se refleja la huella que la isla supuso para su obra y como conectaba con su pensamiento metafísico y estético.

Miguel de Unamuno denominaba el hotel que regentaba don Paco Medina, su posadero y en él tenían lugar numerosas tertulias con amigos majoneros, canarios y de península, Francisco López, funcionario, el pescador Antonio Hormiga, el párroco Victor San Martín o el ya mencionado Ramón Castañeyra fueron algunos de las amistades que formaban parte de las animadas charlas.

El escritor vasco tuvo una intensa actividad, descubre autores canarios, escribe artículos, inicia los sonetos que aparecerá en su obra De Fuerteventura a Paris. Para un mayor conocimiento de la figura del escritor sólo hay que visitar la Casa-Museo.

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2. Ecomuseo de la Alcogida
Museos

Descubrir el lado más tradicional de Fuerteventura es posible gracias al Ecomuseo de la Alcogida, situado muy cercano a Puerto del Rosario y de la población de Tefir. Las viviendas del recinto estuvieron habitadas hasta los años setenta siendo restauradas a partir de 1992.

Este peculiar museo no sólo se limita a exponer obras artesanales que hace transportar a sus visitantes a la forma de trabajar de los artesanos de antaño, sino que los mismos visitantes pueden elaborar sus propias piezas. El recinto está compuesto por siete casas rehabilitadas que muestran con todo lujo de detalles el estilo arquitectónico de la isla, desde la casa de los campesinos, sencilla y sobria, hasta las viviendas más señorial con balconadas y escaleras de madera con dos plantas y tejas.

El Ecomuseo de la Alcogida es un museo vivo e interactivo, es posible recibir explicaciones de los propios artesanos que trabajaban estos oficios antiguamente: agricultura, ganadería, artesanía de la palma, el calado, el barro o el telar.

El museo hace un recorrido por la vida de los campesinos majoneros desde el siglo XIX hasta hace unos años, cuando aún se llevaban a cabo los oficios de artesanía. Es posible también ver animales que formaban parte de la fauna doméstica: cabras, burros o incluso camellos y flora compuesta por tuneras, tabaibas o palmeras que conviven en el paisaje de la isla.

Muy interesante resulta también la parte dedicada a la vida cotidiana, donde se puede conocer la forma de recogida de agua, degustar un pan recién horneado a la antigua usanza o ver viejas eras donde se trabajaba la cosecha y pajeros. De hecho La Alcogida recibe este nombre porque era un terreno destinado a la recogida de agua de lluvia y que iban encauzada hacia un aljibe donde se almacenaba este bien tan escaso en la zona.

Museos, Salas y espacios culturales
3. Parque escultórico Puerto del Rosario
Plazas
Espacios artísticos

Puerto del Rosario es conocido también por el sobre nombre de la Ciudad de las Escultura. Recibe este nombre debido al parque escultórico que lo componen más de 100 esculturas y que se ubican en muchos lugares de públicos de la ciudad.

La gran cantidad de esculturas que pueblan todos los puntos de Puerto del Rosario convierte a la urbe en todo un museo al aire libre. Desde principios del año 2000 muchos artistas han buscado un rincón de esta ciudad para exponer algunas de sus obras. Paseando por la capital de Fuerteventura se pueden encontrar todo tipo de esculturas, desde personajes como Unamuno, Suso Machín o Manuel Velázquez pasando por animales como cabras o tarabilla y llegando a formas simbólicas como siroco.

Las esculturas repartidas por Puerto del Rosario son un homenaje a los usos y costumbres populares, a la cultura de la isla y en general a los habitantes de este lugar tan especial. Se puede empezar desde la escultura que se encuentra en La Explanada, que es el centro histórico desde el cual empezó a crecer la ciudad, fue aquí donde se ubicaba el muelle principal y el muelle chico. Esta recibe el nombre de La Fuente de la Explanada.

A partir de aquí comienza el recorrido que llevará a todos los visitantes a encontrar en cada rincón de Puerto del Rosario obras artísticas maravillosas. Por ejemplo Caracolas, un conjunto de 4 esculturas firmada por Juan Bordes, entre el muelle comercial y La Explanda. Otras de las obras destacadas puedes ser Pescador de Viejas, elaborada en granito de la zona de Betancuria del artista Juan Miguel Cubas. Ofrenda al Mar pertenece al artista Demetrio Martín, en Barrio de Negrín, justo a la altura del paseo marítimo.

Continuando podemos encontrar Homenaje a la Luna de Rinaldo Paluzzi, Esqueleto de Un Ejemplar de Ballena, Un rorcual Tropical que forma partedel proyecto La Senda de los Cetacáceos, que surge de la colaboración entre el Cabildo de Fuerteventura y la asociación Canarias Conservación. Equipaje de Ultramar de Eduardo Úrculo, o Las Cabras de Emiliano G. Hernandez. Así hasta unas 130 obras de arte repartidas por la calle.

Museos, Lugares de interés
4. Casas de Felipito
Zonas arqueológicas

Con el curioso nombre de Casa de Felipito el Feo se encuentra este espacio público convertido en área recreativa que pertenece a la Red de Centros y Museos del Cabildo Insular. Esta zona recreativa se encuentra situada en le Llano del Triguero, recibe este nombre porque era un lugar dedicado a la siembra de cereales, entre la intersección del Barranco de la Herradura y el Time, muy cercano al pueblo de Guisguey.

La Casa de Felipito es un lugar muy particular, actualmente está convertido en un merendero donde poder realizar barbacoas con hornos de leña que recrea el hábitat de un pueblo campesino majonero.

Es un lugar ideal para poder disfrutar de un día en familia o amigos, además de las parrillas también dispone de mesas, bancos y zonas techadas, parque infantil, pista de bola canaria y zonas con flora como buganvilias, aloe, granados, higueras olivos etc.

La zona recreativa recibe el nombre en honor a Felipe Ruíz González, conocido popularmente como Felipito el Feo, que fue un personaje majorero que vivió a principios del siglo XX con sus padres. La construcción es una vivienda típica en el que se puede ver como de modestas eran las viviendas de los campesinos, con tres habitaciones y un sobrado, que es una habitación en alto y que también se encuentra restaurada.

Resulta que Felipito era el dueño de los terrenos que acondicionó para el cultivo, levantó muros para evitar que el viento destrozase las cosechas, ideo un sistema de encauzamiento de aguas para recogerla cuando llovía y poder regar así las gavias que tenía. Felipito se ha convertido en claro ejemplo de la lucha de los majoneros contra las inclemencias meteorológicas para tener una zona óptima para el cultivo a pesar del ser terreno rocoso y de fuertes vientos. Todo esto lo consiguió a base de trabajo, con sus propias manos, ilusión y constancia.